
La ciudad amurallada y el Castillo de San Felipe, son construcciones que desde los años 1600s fueron herramientas de defensa contra la guerra; así como símbolo de esclavitud y represión, pero finalmente independencia para los pobladores de aquellas tierras.
De esa historia son testigos esos muros, que han visto evolucionar a la capital del departamento de Bolívar durante más de 4 años.
El contraste entre la antigüedad de aquellas murallas y el complejo turístico y hotelero tan moderno que se encuentran todos mezclados en la misma ciudad, junto al mar que sólo es separado de este collage por una carretera, le permite al turista acceder a todos estos lugares y vivir momentos inolvidables.
Al estar situada en la costa colombiana la temperatura constante es de unos 35 grados aproximadamente, las playas siempre están llenas de turistas, y las fiestas son muy animadas.

Se realizan constantemente “chivas rumberas“, las cuales son autobuses tradicionales de madera, muy coloridos, que tienen capacidad para más de 50 personas y un “grupo de millo“, que toca la música popular de la región, en donde van haciendo las fiesta y al mismo tiempo recorriendo la ciudad y visitando las discotecas más famosas de la zona.
El Castillo de San Felipe, tiene guías que le ayudan al turista a recorrer todos los pasillos y calabozos que tiene y explican lo que en estos se hacía. La ciudad amurallada cuenta con carrozas tiradas por caballos, que hacen recorridos por todo el sector, donde hay pequeñas plazas exclusivas para sentarse y relajarse, tomar un cóctel, o una taza del mejor café del mundo y pasarla bien.
Cartagena los invita a que disfruten de todos sus rincones, así que sean todos bienvenidos!


No hay comentarios:
Publicar un comentario